jueves, 29 de noviembre de 2007

Hasta que vuelvas

Todo salió de tí y nada de mí esta tarde.
Dejaste caer la flor en el concreto
y me aferré a ella,
sin pensar,
sin mirar...
...Para que no se destruyera.

Miré hacia arriba y ya no estabas.
Solo encontré las risas de los sin rostro.
¿Que ven?
¿Que miran?
¿Nunca han visto el final de lo interminable?
¿Nunca han visto la faz de hombre viejo, solo y condenado?

Al gritar su nombre en vano
pienso en lo que me habló esta tarde.
Pero mi mente me traiciona:
¿Que fué lo que me dijo?
¿Dijo que me dejaba?
¿Anunció que se alejaba?
¿Porqué no lo recuerdo?

Por que si me dejas, amada mía,
suplicaré y lloraré si es preciso.
Pero si solo te alejas, amada mía;
Te esperaré con cubiertos de plata
y con la mesa servida;
arreglaré mi corbata y peinaré
mi cabello encanecido
y con sonrisa nerviosa
miraré el reloj:
Hasta que vuelvas.